Ayer me convencí...(crónica de la muerte anunciada del fútbol uruguayense)

Ayer me convencí, de que no tenemos vuelta atrás, de que no hay retorno. Me convencí de que la mediocridad en la que se sumió nuestra sociedad supuró cada víscera de nuestras cosas, de nuestra gente y de instituciones, como los clubes.

Ayer me convencí de que nuestro fútbol está en crisis, porque nuestra dirigencia está en crisis, nuestra gente está en crisis. Pero el egoísmo, la soberbia, no. Ellas, arriba y bien arriba gozan de buena salud.

El martes, en el cónclave que llevaron a cabo miembros de la comisión directiva e integrantes de la subcomisión de fútbol de Gimnasia se tocó fondo.

Ayer me convencí. Me convencí de que debo dejar de creer en un mundo mejor. Gritos sin razón, discusiones fundamentadas en la tozudez de las partes. Golpes de puño que no llegaron a destino por milagrosa incursión. ¿Eso es pasión?

Ayer me di cuenta que la democracia representativa es una vil mentira, solo ayer nomas lo vi. ¿Cómo se arman las listas para elecciones en un club? ¿Qué significa realmente que haya sólo una lista? ¿Por qué el socio no participa? ¿Quién carajo nos hizo creer que la política es mala? ¿¡Me pueden decir quién?!

A ese verso de que la “política está sucia y no te metas” ¿no lo habrán inventado los dirigentes corruptos para que el honesto no se involucre y así no le desmorone sus planes de control total?

Ayer nomás me di cuenta que si en el club más representativo de la provincia terminaron casi todos peleados, algo pasa, algo nos está sucediendo.

La lucha de poder, uno de los instintos primarios de las especies, nos ha transformado en meros animales, exentos de todo raciocinio. Solo el poder. Estar en la cúspide de la pirámide, el nombre y el hombre antes que el club, antes que la camiseta, antes que la historia. Está todo claro: el hincha no importa, no deben saber. La realidad siempre fue: el pueblo no debe saber.

¿Sólo es un club? Si. “Sólo es un club de una humilde ciudad, no des tantas vueltas”, me dirás. Si, puede ser. “¡Pero ese club, de esa ciudad, encima está en una insignificante provincia de un país periférico!”, insistirás. Si, si y si. Pero la simple muestra de ese pequeño botón, habla mucho de nosotros, y ahí nomas recuerdo el famoso dibujo de los monos tapándose oídos, boca y ojos.

Una discusión para definir si traer a un técnico o dejar en su cargo al que ya está, o cual será el presupuesto de las próximas temporadas o con qué jugadores se va a contar, no tiene razón de terminar como sucedió el martes en la sede gimnasista.

Allí, muchachos perdónenme, pero hay algo más. Hay intolerancia, hay sed de poder, hay soberbia e incapacidad. “¿Incapacidad dirigencial?” me pregunta usted. No, permítame decirle: “incapacidad social e individual”. Y esto es autocrítica, que se entienda: Incapacidad social para actuar como grupo colectivo en pos de un objetivo común ante las adversidades. Individual porque no hay líderes, no hay revolucionarios de las ideas.

Todo esto acabó con los sueños, todo ya terminó, nuestro fútbol se hunde y recién ayer me convencí.

Juan Manuel Pralong

1 comentario:

Anónimo dijo...

GRACIAS POR ESTE ESPACIO... YO PIENSO IGUAL QUE VOS! PERO AUNQUE NO TE CONOSCO HAY MUCHA GENTE QUE PIENSA IGUAL QUE VOS Y YO Y MUCHOS OTROS ...NO VAJEMOS LOS BRAZOS,HAGAMOS ALGO ,NO SE QUE PERO SI VOS SABES QUE AVISAME Y LO HACEMOS.
pD: SI FORMARAMOS UNA LISTA PARA LA LIGA O PARA UN CLUB O PARA UNA COMISION DE BARRIO SEGURO NOS DIRIAN NO TE METAS POR ESTO O POR LO OTRO ETC,ETC.PERO ANOTAME AUNQUE SEA PARA LA LISTA DE BUENA FE DE LOS QUE TENEMOS GANAS DE HACER ALGO PARA CAMBIAR ESTA MIERDA!!!!!!.(VA CON HUMOR) JA!.SALUDOS PUCHO