Pero aquí abajo, abajo... el hambre disponible recurre al fruto amargo de lo que otros deciden.
Mientras el tiempo pasa, y pasan los desfiles, y se hacen otras cosas que el Norte no prohibe.
Con su esperanza dura, el Sur también existe.
Pero aquí abajo, abajo... cada uno en su escondite, hay hombres y mujeres que saben a qué asirse; aprovechando el sol y también los eclipses, apartando lo inútil y usando lo que sirve.
Con su fe veterana, el Sur también existe.
Pero aquí abajo, abajo... cerca de las raíces es donde la memoria ningún recuerdo omite, y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven, y así entre todos logran lo que era un imposible.
Que todo el mundo sepa, que el Sur, que el Sur también existe.
Audio gentileza: Radio La Ke Buena

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